
Volveremos...
Hoy no voy a sacar mi media pega a España, la Selección ha bordado el fútbol, el mundo ha visto jugar al mejor equipo de los últimos años, hoy la selección española es finalista del Mundial de Sudáfrica 2010.
Lo confieso, me tiemblan las piernas. Hoy es un día grande para el fútbol español, quizás el más grande, primera semifinal de La Roja en una copa mundial. Da vértigo, dan ganas de saltar y saltar con los brazos en alto y tengo una estúpida sonrisa que no logro borrar ni por asomo, a este paso llegaré agotado al partido. Semifinales de la Copa del Mundo, repítanlo varias veces en voz alta y verán lo que les digo.
Poco antes del silbato final los holandeses se llevaron un susto, Uruguay hizo el 3-2 y las alarmas de los más pesimistas se encendieron en Holanda. Tabárez se arrepentiría de no tener en esos últimos instantes a Forlán (digo yo), jamás entenderé por qué no apuró al colchonero hasta el último suspiro, quizá el míster charrúa no sepa que los milagros existen y que suelen estar más cerca con los mejores en la cancha.
Oficialmente desde hoy cada español tiene el derecho legítimo de poder soñar con lo que quiera y con lo que la imaginación de cada uno soporte. Como cenizos hay en todos los rincones, estará el que piense que Alemania es la mayor máquina de fútbol de la historia, o por el contrario, entre los que me incluyo, que llegados a este punto el Mundial sólo puede tener un color.
Pero no, esta vez no. Como me explicaba instantes después del partido un buen comentarista de este Blog y colaborador de SHDC, Alejandro Vilas, Paraguay había jugado bien, pero España mejor y por eso ganó.
Dije en su día que a la selección le llegaba el momento de demostrar su valía con el viento en contra, de superar un campo de minas creado por una injusta e inesperada derrota, la hora de los valientes... Así sucedió, Honduras y Chile pueden dar fe, ahora Portugal también, los valientes llegaron a octavos y ganaron.
Queiroz dejó patente una vez más que no está a la altura, su planteamiento fue rácano y estéril. Con el resultado en contra, quitó al único hombre que creó peligro a la retaguardia roja, Hugo Almeida. Personalmente, me alegro de que ayer el seductor luso claudicara ante el impasible bigotudo (guiños del destino), quien en un nuevo gesto de elegancia se acercó a saludarlo nada más terminar el encuentro.
España está clasificada como primera de grupo para los octavos de final de la copa del mundo, (goles injustos de Suiza y polémicas de mediocentros a parte) allí nos espera Portugal.
Así pues, PODEMOS, eso es lo importante. Portugal es el siguiente escollo a superar, somos mejores que ellos, demostrémoslo.
En primer lugar quiero dejar claro que la imagen que se muestra del jugador del Deportivo, Manuel Pablo, no es por hacer escarnio de su trágica lesión y ni mucho menos burla, es más bien una especie de guiño a una pequeña lacra que empieza a haber en el fútbol moderno y que en ocasiones empaña el espectáculo.
Muy simple, la gente se está alegrando porque en caso de que España salve el escollo de Chile, y teniendo la suerte de no quedar segunda y jugar contra Brasil, se pronostican unas rondas finales muy asequibles puesto que habrá rivales como Ghana, Uruguay, Korea, Paraguay, Suiza... Aunque para mí no tiene sentido dicha alegría. Si Italia y Francia están en casa, será por algo, ¿no?
Dijo una vez el historiador inglés Lord Acton que "el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente".
Pues no, el tema y ese gran chascarrillo nacional ha sido la presencia de Sara Carbonero, periodista de alto nivel, como reportera a pie de campo en los partidos de ‘la Roja’. Su primera entrevista postpartido llegó a ser portada en le periódico The Times. Que cada uno lo interprete como quiera.
Después de la victoria de la selección española contra la de Honduras leo titulares como “Vuelve la confianza”, “La Roja vuelve a enamorar”, “Una España sin fantasmas”, “Pocos goles para tanto fútbol”…, etc. Y yo me pregunto ¿Qué partido ha visto esta gente? ¿O qué partido he visto yo? Porque yo he visto de todo menos buen juego, muchas ocasiones sí, podríamos haber metido 15 goles también pero hemos jugado mucho peor que en la derrota contra Suiza.
Hemos ganado porque somos mejores que Honduras, pero no porque hayamos desplegado el juego fantástico que se le presupone a 'La Roja'. Otra cosa que no me ha gustado es la insistencia de Del Bosque en el doble pivote con Xabi y Busquets. En el primer partido destacó Alonso y el culé pasó inadvertido; hoy ha pasado justo lo contrario. Sobra uno de los dos, pero el entrenador salmantino sigue en sus trece con los dos pivotes de contención jugando en paralelo, labor que Senna realizaba él solito.
Dice el refranero popular, unas vez con razón y otras sin ella, que el mal de muchos es el consuelo de los tontos. Pues bien, en este Mundial podría ser un remedio muy recomendable para las grandes potencias de esto del balompie.
Por último tenemos a los ingleses, cuyo entrenador ganalotodo parece que se está encontrando con la realidad de un torneo corto para el cual sus métodos no son los mejores.
“Te pareces a la palabra melancolía”, con un susurro quebrado desde dentro he repetido esas palabras varias veces pensando en España. El amor es lo que tiene, perdón, el fútbol.
No valen los tópicos (aunque sean la verdad pura y dura) como “mala suerte”, “nos quedamos con cara de tontos”, “fue fuera de juego” o “resultado injusto”, ahora sólo una cosa debe ocupar la mente: Honduras.
El escándalo está servido. Piqué y Villa parecen mantener algo más que una simple relación entre compañeros. El pasado 28 de mayo pudo verse a ambos jugadores del equipo nacional en actitud sospechosamente cariñosa tras un entrenamiento. El blaugrana mantenía la pierna izquierda del Guaje, tumbado éste sobre el césped, apoyada sobre su cintura, completamente extendida y tensa, en un gesto que a pesar de estar disfrazado de un simple estiramiento se interpreta claramente como de cariño más allá de la amistad sana y normal.
Verán, en el Mundial de Naranjito de 1982 la prensa italiana llegó a despotricar de su selección hasta límites insospechados (al menos hasta entonces) y aquel equipo levantó la Copa del Mundo en el Santiago Bernabéu. La selección de Enzo Bearzot jugaba mal y se salvó de quedar eliminada en la primera ronda de milagro y gracias a un sospechoso empate con Camerún, los palos de la prensa llovían por todos lados, un medio incluso sugirió una relación homosexual entre los jugadores Antonio Cabrini y Paolo Rossi. La réplica del plantel fue fulminante: "Silenzio stampa". El único autorizado a hablar con los medios fue el capitán Dino Zoff.
Esa misma selección llegó desgastada al Mundial siguiente. Se precisaban esta vez recursos más dramáticos que el de la prensa "enemiga" para motivar a los jugadores. ¿Fue realmente un italiano quien tajeó la bandera argentina en la concentración de Trigoria, justo antes de la semifinal contra Italia? Apuesto a que no. Bilardo llamó uno por uno a los jugadores para que vieran lo que "alguien" había hecho mientras ellos dormían. "Este es un ataque contra mi patria", clamó Maradona. "Nos volvimos todos locos, eso fue el condimento justo para motivarnos, nos queríamos comer crudos a todos", contó una vez Sergio Goycochea. El truco salió bien. Argentina, que era un equipo discreto y Maradona, eliminó con toda justicia al local en las semifinales y arruinó el negocio de la final europea Italia-Alemania.
Ya está, después de mucho tiempo, ¡habemus 'roja'!
Ya la tenemos aquí. Se trata de la lista de preseleccionados que ha tenido que enviar Vicente Del Bosque a la FIFA con 30 nombres.
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