“Te pareces a la palabra melancolía”, con un susurro quebrado desde dentro he repetido esas palabras varias veces pensando en España. El amor es lo que tiene, perdón, el fútbol.Decepción y tristeza. Vacío donde habitaba la esperanza. El golpe ha sido duro. Pero ha sido un golpe, nada más. Lo más alentador es que nada está perdido, excepto el partido. Sin embargo, no es eso lo que se escuchaba esta tarde de boca de los 40.000 seleccionadores de esta nación, las derrotas siempre infligen la semilla del miedo y éste es el peor compañero de viaje, créanme. No entiendo a este país, se ve que no sólo la donna es voluble...
El partido resultó una especie de calco del encuentro ante USA en la pasada Copa Confederaciones. Los suizos sacaron tajada mediante una férrea defensa y una suerte bárbara. Fernandes hizo el gol en una jugada en la que los planetas se aliaron a su favor, después España no pudo con el muro helvético.
Sin embargo, debemos creer. Tener fe sale un poquito más caro que no tenerla, pero esta selección se lo ha ganado con creces. No es momento de lamentarse ni de lamerse las heridas, es momento de seguir confiando y apoyando a 'La Roja', es momento de bailar mientras caen bombas a nuestro lado.
No valen los tópicos (aunque sean la verdad pura y dura) como “mala suerte”, “nos quedamos con cara de tontos”, “fue fuera de juego” o “resultado injusto”, ahora sólo una cosa debe ocupar la mente: Honduras.La prensa internacional señala el batacazo de nuestra selección con titulares tan rotundos como el del diario argentino Olé: “¿Candidato? Joder…” Sí, candidato, una derrota no puede matar tanta calidad y orgullo, muy señores míos. No debemos temer, en absoluto, y yo me pregunto: ¿Cómo podemos pasar de fantasear con la final escogiendo el rival más digno, digamos Brasil, Alemania o Argentina, a ver cuesta arriba el alcanzar dos victorias ante Honduras y Chile? Es inconcebible. Si antes debíamos calmar la euforia, ahora debemos atenuar ese pesimismo barato y rancio que cada españolito tiene preparado en su rincón particular para este tipo de momentos.
Tres puntos menos, un notable bajón de moral, jugadores tocados… y añadiré algo más: nunca un equipo campeón del mundo perdió el primer partido. Así pues, es la hora de los valientes. Yo confío en España, en su tiqui-taca y en su garra.
Quédense a un lado los que no estén con nosotros.
SHM está con 'La Roja'.