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sábado, 3 de julio de 2010

Brasil: Crónica de una muerte inesperada

Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.

Brasil está en la final.

Ese era el titular amarillo que tenía preparado para este artículo al término de la primera parte de su encuentro de ayer tarde. No obstante, Holanda ha impuesto que mis palabras se tornen de color naranja.

Brasil-Holanda… cayó el mejor equipo. El favorito en las casas de apuestas dice adiós al Mundial ante una Holanda que derrochó esfuerzo en la segunda parte y tuvo a la suerte como aliada en forma de acierto, imprescindible a estas alturas del cotarro.

La selección de Dunga cuajó una gran primera parte en la que pudo sentenciar el encuentro, sin mostrar fisura alguna en su retaguardia y con electricidad pura en la punta de ataque. Robinho, con fuego en sus botas, marcó el 1-0 ante la pasividad de la zaga contraria y fue el mejor de los primeros 45 minutos, y probablemente el mejor Robinho de los últimos dos años. En la segunda parte simplemente desapareció, como muchos de sus compañeros. El descanso llegó y Brasil se frotaba las manos, mientras yo intentaba imaginar en rojo cómo romper el muro del emperador Julio César en una hipotética finalísima, menos mal que imaginar sale gratis.

Al comienzo de la segunda parte, los holandeses tiraron de la quinta marcha por primera vez en lo que va de campeonato, eso les hizo ganar metros y posesión. Sin embargo, Brasil parecía invencible, intocable, hasta que un balón aéreo de un bendecido Sneijder provocó el error conjunto del guardameta carioca (“Este gol será muy doloroso para mí siempre”, confesó Julio César entre lágrimas) y Felipe Melo, este último introdujo el balón en propia puerta. Ahí comenzó otro partido. Los cariocas empequeñecieron, los tulipanes se multiplicaron y dos futbolistas dejaron su impronta en el terreno de juego: Robben, enjaulado en el primer tiempo, acabó haciendo su agosto particular, desató sobre el césped su mundo feliz de regates cortos y velocidad vertiginosa, pidió el balón como un rey pide su cetro. Él atraía toda la atención e ira brasileña mientras Sneijder dirigía con pulso firme a la versión descafeinada de la Naranja Mecánica.

Todo se puso definitivamente de cara para Holanda cuando tras la expulsión del rufián Melo llegó el segundo gol, obra de Wesley Sneijder. Brasil estaba KO.

Dunga (que deja la selección) fue incapaz de solucionar desde fuera lo que se estaba perdiendo dentro. Tardó mucho en quitar a Bastos, que tenía la amenaza de la expulsión rondándole cual tuno ebrio a la fémina de turno, la pifió con la sustitución de su hombre-gol (L. Fabiano) cuando aún quedaban minutos para deshacer entuertos y no se atrevió a dar entrada a un jugador ofensivo y prescindir de uno de corte rácano, digamos Batista por Juan, cuando las entrañas de una selección ganadora por designio genético así lo clamaban.

Brasil ha sido un equipo impecable todo el campeonato, excepto cuando ha tenido que remar en contra, cosa que sucedió por primera vez ayer. Cuánto importa en el deporte el estado de ánimo, no deja de ser sorprendente cómo tal variable define, por ejemplo, quienes llegan antes a los balones divididos y quienes midiendo 1,70 rematan un balón dentro del área entre torres atléticas. La canarinha resultó un conjunto preso de la ansiedad y nunca hombres sin confianza ganaron nada en este juego.

Holanda encontró petróleo en las jugadas a balón parado y el hasta ahora todocampeón Sneijder supo tomar la batuta de un equipo que no merece llamarse la nueva Naranja Mecánica pero que ya es semifinalista del mundial. Para mi gusto, muchos gajos y poco zumo, la selección de Marwijk no define en forma de goles todo su potencial ofensivo y calidad individual y su defensa no es de las mejores, eso sí, obtiene el máximo beneficio con su juego, por ahora…

martes, 8 de junio de 2010

Todo dicho y predicción

Raúl Masa / Madrid.


Cuando quedan poco más que un puñado de horas para que dé comienzo el Mundial de Sudáfrica, parece que ya está todo dicho.

Hoy, martes 8 de junio, España afronta su último partido de preparación frente a la renovada selección polaca, en lo que dice el seleccionador Del Bosque será un test que pretende emular el potencial de Suiza, equipo encuadrado en nuestro grupo.

Muchos países afrontan sus ultimísimos partidos de preparación antes de empezar el Mundial. Sin ir más lejos, ayer, la selección canarinha le metió 5 a una débil Tanzania que pudo poco más que aguantar media hora. Una Brasil que, desde mi terrible humilde punto de vista, está a un nivel bastante mundado, vamos, que no asusta.

Con todo esto y el ya famoso tema de las lesiones y ausencias, la inseguiridad del país africano, el duelo Cristiano contra Messi, la favorita España, las posibles revelaciones Serbia y Chile... Tan sólo nos queda desde este humilde lugar mandar todo nuestro apoyo al combinado español y esperar que la Copa llegue a España.

Aquí ya no se escribirá más hasta el inicio del Mundial, por eso, hoy queremos invitar a los más osados a que realicen sus apuestas. Se recomiendo firmar, aunque sea con un pseudónimo para luego poder felicitarlo. El ganador podrá disfrutar de un día de playa con Antonio Lucas "Lobo" en el que podrá preguntarle por todos los secretos de este Blog y SHDC.

Pongamos... Campeón, finalista, pichichi, jugador revelación y equipo revelación.

¡¡ Mucha suerte España !!

lunes, 17 de mayo de 2010

Rivales de 'la Roja'

Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.

Como colaborador de SHM les confesaré aquí, en la intimidad de la red, a quienes temo más que a nadie a la hora de interponerse entre la antigua copa Jules Rimet y 'La Roja'.

A parte de la mala suerte y de los tan oportunos como funestos trencillas, hay rivales que sólo al escuchar su nombre mi boca se llena de miedo y de admiración, la historia de los Mundiales de Fútbol les contempla.

Confieso que temo a Argentina, Dios en el banquillo y 'El Hijo de Dios' en la cancha, gambeteando sin piedad la tristeza oculta del que defiende, incluso gambeteando al silencio que provoca la admiración. Messi puede atravesar cualquier muro, como aliento de Ángel Exterminador podría filtrarse por la más ínfima rendija de esperanza roja. No está sólo, Dios es su míster. Por si eso no fuera suficiente hay además varios profetas junto a él capaces también de traer la Buena Nueva: Agüero, Tévez, Diego Milito, Higuaín... Cubriendo su bella retórica esférica tienen a los arrieros del balón, barrabases como Mascherano y el patriarca Verón.

Hoy día, es obvio que El Pelusa es más una plaga que una bendición en el banco de la albiceleste, no obstante, decía Santo Tomás de Aquino que el intelecto del hombre tenía límites a la hora de conocer y que era Dios lo que había más allá de dichos límites. Así pues, no podemos comprender a Dios ni entender cualquier aspecto relativo a su naturaleza divina. Tal premisa es la que me viene a la cabeza cada vez que oigo hablar sobre Maradona. Resumiendo, Diego es capaz de matar a su equipo, sí, de acuerdo, ¿pero no es más bien cierto que ya lo mató durante la fase de clasificación? ¿No es cierto también que Lázaro se levantó y caminó con un gol de Bolatti bajo la lluvia uruguaya? Así pues, yo me pregunto: ¿no es realmente probable que ahora sigan el camino del Fénix?

(Aparte de todo esto, ya en serio, ¿de dónde viniste, barrilete cósmico?)

También admito mi apabullante pavor a la bella Italia, esa matahari del balompié (Lo cierto es que también es el equipo al que más ganas tengo de hacerle morder el polvo). La escuadra azzura sabe susurrar justo cuando las espadas de la caballería pesada están en todo lo alto, sabe herir sin tener el balón, ella controla el tiempo del encuentro a expensas del colegiado, ella sonríe a la muerte y la seduce, ella te hace odiarla para luego vencerte y cuando más sangra más peligrosa es. No importa que no estén en un gran momento, tampoco importa que no tengan a los mejores jugadores de la actualidad, es Italia, eso basta. Piensen una cosa, para ser campeona de Europa la mejor España de los últimos tiempos tuvo que llegar a los penaltis para superar a una de las peores Italia que se recuerdan.

En 1966 Inglaterra levantó su única copa del mundo, Capello está convencido de que en Sudáfrica puede llegar la segunda, y la convicción de un tipo como el italiano de la mandíbula de hierro es suficiente para asustar al más pintado. Inglaterra posee un grandísimo equipo. Su estrella W. Rooney está que se sale, tiene una defensa de espartanos muy experimentada y un centro del campo con hombres de la talla de Gerrard y Lampard. Todo este ejército a las órdenes del general Fabio (único entrenador en la historia del fútbol que ha conseguido títulos en todos y cada uno de los equipos a los que ha dirigido) bien puede volver a conquistar el imperio para los británicos.

Por último, está Brasil, la archifavorita, la sempiterna selección carioca huésped de la alegría y gurú de la fantasía esférica. España-Brasil, la final soñada por la mayoría de españoles y de aficionados al fútbol, por algo será. La pentacampeona tiene a los dos mejores laterales derechos del planeta, a un sicario del gol como Luis Fabiano, la fe inquebrantable en el balón de Kaká y a un gigante con nombre de emperador en la portería. Por si no fuera suficiente, la magia de salón del Gaucho volvió a lucir en la pasarela de Milán, si Ronaldinho entrara finalmente en la lista de 23 debido a cualquier eventualidad o alineación de planetas extraña y lograra reencontrarse a sí mismo en el país de Mandela su selección tendría un atajo intrínseco hacia la final.

Estos son mis favoritos, a parte de España, para Sudáfrica 2010.

De cara a los exigentes añadiré que Francia es respetable, nada más. Holanda es como la antigua España, siempre se merece mucho, pero acaba defraudando. Portugal tiene a Cristiano, pero eso no es suficiente. Alemania ya no da miedo, con ella pasa lo mismo que con la mujer conquistada, una vez la has besado ya no te pone nervioso. Esperemos que ninguna de estas escuadras me haga tragar las palabras.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La locura de los seleccionadores

Héctor Rubio / Madrid.

¿Pero qué esta pasando aquí? Eso es lo que muchos aficionados habrán exclamado a los cuatro vientos cuando han visto en los telediarios, boletines o noticieros correspondientes las listas de jugadores seleccionados por sus países para el próximo Mundial de Sudáfrica.

Empezamos con el país vecino. Portugal ha dado la lista hoy y ha entrado como “reserva” Joao Moutinho. Me parece impensable que uno de los pocos jugadores imaginativos que tienen los lusos en el mediocampo sea una opción y no un fijo para Queiroz.

Sigamos con los otros vecinos, los de arriba. No sé lo que tiene Raymond Domenech en la cabeza: ¿De todos menos caspa? ¿Alegres pajarillos canturreando “La Marsellesa”? No tengo ni idea, pero neuronas ninguna. En su lista están los archiconocidos delanteros Mathieu Valbuena del Olympique de Marsella y André-Pierre Gignac del Toulouse y no está Karim Benzema. Bochornoso. Es verdad que el 11 del Real Madrid no ha tenido su mejor año, pero tiene más calidad y más gol que estos dos juntos. Si hablamos de números, el del Marsella ha metido cinco goles en 30 partidos y el del Toulouse ocho en otros tantos encuentros, curiosamente los mismos que el ex del Lyon en 14. Ya sabemos todos que el bueno de Raymond se la tiene jurada a Benzema, pero que no entre en una lista de 30 y los “desaparecidos” Henry y Lass sí es un escándalo. Otros ilustres que no van son Patrick Vieira (comprensible por su edad y bajo rendimiento) y Youssef El Nasri, joven de mucha clase que ha hecho una buena temporada con el Arsenal inglés.


Otro al que se le han cruzado los cables es Marcelo Lippi. Que no vaya Totti puede pasar, aunque sea el capitán del único equipo que le está peleando los títulos al Inter, últimamente se le va un poco la olla aunque su calidad es indiscutible. ¿Cómo no puede ir Antonio Cassano con Italia? ¡Si ha sido lo único bueno del Calcio en toda la temporada junto a Diego Milito! Bueno y tampoco me olvido de Fabrizio Miccoli, que ha metido 19 goles en el Palermo y ha superado con creces a otros que han sido convocados como el milanista Borriello o el juventino Iaquinta (14 y 6 goles respectivamente).

La lista de Capello para Inglaterra es la más sensata a mi parecer junto con la de Vicente del Bosque, si hacemos la excepción de Carlos Marchena, para mí un “bulto” en La Roja. Creo que un jugador creativo e imaginativo como Guti o si me apuras y aunque esté un poco verde Canales, podría haber entrado entre los 30 elegidos, más aun sabiendo que Cesc está lesionado y Xavi e Iniesta tocados. Veremos si no echamos en falta esa creatividad y último pase en Sudáfrica.


Crucemos el charco. Maradona y sus cosas: Cambiasso, Zanetti y Gago fuera de una lista de 30 en la que entran jóvenes promesas como Palermo y Verón y jugadores como Insurralde y Garcé, semidesconocidos que apenas han jugado con la albiceleste. De los tres ilustres descartados, la ausencia más destacada es la del “Cuchu”, que podría disputarle el puesto a Mascherano, el gran protegido del Pelusa, perfectamente. Al menos arriba ha llevado todo lo que tiene: Tévez, Agüero, Higuaín, Messi


Para terminar, hay que hablar del otro gran suramericano: Brasil. Dunga ha hecho una de las listas más polémicas de la Canarinha en la historia de los mundiales y para mí comete varios errores de bulto escudándose en llevar solo a sus “niños bonitos”. Que Ronaldo y Adriano no iban era un secreto a voces, el mismo Ronaldo lo comentó en su Twitter antes de que se publicara la lista. Pero que vayan Grafite y Elano y no vayan a ir al Mundial jugadores como Ronaldinho, Diego, Pato, Marcelo o Neymar es para mirárselo querido Dunga. Es verdad que Pato ha estado lesionado, pero tiene más clase en una uña que Grafite y ha metido un gol más (12 por 11) que el del Wolfsburgo jugando 8 partidos menos. Diego no ha tenido su mejor año pero a nadie se le escapa que es muchísimo mejor que Elano, lo mires por donde lo mires. Marcelo ha madurado este año con su titularidad en el Real Madrid y ha rendido bien tanto en el lateral como en el interior izquierdo. No me sobra en una lista de 23 un jugador polivalente y cumplidor como él. Y Neymar no va por cabezonería, simple y llanamente cabezonería. En su lugar va Julio Baptista, que sin dudar de su clase, es suplemente en la Roma.

Cassano, Ronaldinho, Cambiasso, Benzema, Totti, El Nasri, Miccoli… demasiados jugadores con talento que se van a perder la cita de Sudáfrica por culpa de la locura de sus seleccionadores. Una pena.

miércoles, 28 de abril de 2010

Los malos sueños

Raúl Masa / Madrid.


Mi pesadilla comienza en una ciudad sudafricana, concrétamente Ciudad del Cabo. Son las 20.30 de la tarde, apenas hay luz, el sol ha decidido marcharse por miedo a la terrible batalla que se puede desencadenar. Años de ostracismo, reproches, excusas y árbitros "gandules". Por desgracia enfrente hay uno de los peores rivales a las primeras de cambio, 'la roja' vuelve a encararse con la suerte y se juega el primer asalto con una potencia mundial. ¡ El baile puede empezar !

Esta somera estupidez literaria pretende representar el real canguelo, y que nadie se tome esta palabra a mal, que a veces me entra cuando pienso en los Octavos de final del Mundial.

Habrá quien diga que primero debemos medirnos a los rivales de grupo, y 'bla, bla, bla'... pero mire usted, si por primera vez en la historia, al menos con titulos ya en la mochila, vamos como grandes favoritos, nuestro Mundial debe empezar en Octavos. Pero lo hace de la manera que menos me gusta.

Costa de Marfil, Portugal o Brasil, o lo que es lo mismo Drogba, Ronaldo o Kaka'. Evidentemente, y por desgracia, estos equipos no son solo eso. Tras ello tienen un séquito de estrellas mundiales que hacen del cruce un duelo fraticida.

Sí, de acuerdo, para ser Campeón hay que ganar a todos, pero sabiendo que estos partidos se definen en detalles, hubiera preferido tener en frente menos jugadores por metro cuadrado capaz de perfilar dichos detalles.

En definitiva, que al cerrar los ojos veo unos Octavos de final con una dureza como nunca antes la hemos visto. Mal recuerdo me trae la Francia de Zidane en el último Mundial. Por cierto, como llega el calor y mojarse está bien, si me dan a elegir un rival... Brasil. Y es que si eliminamos a los cariocas, seremos dóblemente favoritos.

lunes, 12 de abril de 2010

La derrota más grande del mundo

Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.

La final del 50 es, tal vez, la mayor tragedia de la historia contemporánea de Brasil”. Roberto Da Matta (antropólogo)

¿Qué amante del fútbol no escuchó alguna vez al hablar de los mundiales la palabra maracanazo? Es un hito que formará parte de las páginas más grandiosas y tristes (para los brasileños) de la historia del fútbol, es por ello que para el primer artículo sobre los mundiales he escogido hablar de este partido.

Uruguay aceptó el riesgo y el honor de organizar el primer campeonato del mundo de fútbol, luego, por educación, supongo, lo ganó.

Los celestes desertaron de los Mundiales de 1934 y 1938 y la Segunda Guerra Mundial bombardeó la alegría del balón en la década de los cuarenta. Uruguay retornó a la escena mundial en 1950, Brasil organizó aquel mundial con una confianza ciega en su poderoso equipo. La final entre Brasil y Uruguay reunió a 200.000 espectadores en el Maracaná, al anfitrión le bastaba el empate para proclamarse campeón, pero todo Brasil deseaba una goleada. El camino hasta la final había estado marcado por el buen juego, un fútbol alegre y creativo nunca antes presenciado, la prensa deportiva internacional se rendía ante el talento carioca.

La tarde del 16 de julio de 1950 Uruguay vivió una gesta futbolística que el mundo identifica con el nombre de maracanazo. En la segunda parte Brasil se adelantó en el marcador, pero Obdulio Varela, valiente mulato capitán y guía espiritual de Uruguay puso al equipo sobre sus hombros y le llevó al triunfo con goles de Schiaffino y Ghiggia. Obdulio sabía que la historia es una cosa seria: “Teníamos que respetar y defender una herencia fabulosa”. Ese día quedó inaugurada la garra charrúa, buena definición si consideramos que los charrúas fueron indios que habitaron en el margen oriental del río de La Plata, y cuyo acto de presentación al mundo civilizado fue, según algunos historiadores, el de despedazar y comer a don Juan Díaz de Solís y otros muchos tripulantes entre enero y febrero de 1516.

Lo de Uruguay es un desafío a la lógica, es un país pequeño para las típicas proporciones americanas (menos de tres millones de habitantes) que ha ganado campeonatos olímpicos(2), suramericanos(13) y mundiales(2). El juego uruguayo se caracteriza por ser de una técnica exquisita y de pierna hostil que desafía al reglamento. El paisito es el único equipo suramericano que metió la cabeza entre los dos gigantes del continente.

Los jugadores de la selección charrúa todavía no habían jugado la famosa final del cincuenta y ya estaban cansados de tanto perderla. En la víspera de la final, el diario O Mundo titulaba en portada bajo una gran foto del equipo brasileño: “Estos son los campeones del mundo”. El cónsul honorario de Uruguay hizo llegar veinte ejemplares a su selección diciéndoles: “Mi pésame, los señores ya están vencidos”. Obdulio Varela se dirigió al baño y muy serio orinó sobre los periódicos ante sus compañeros. Él mismo dijo años después: “Si jugásemos cien veces aquel partido los perderíamos las cien”. Pero también dijo que nunca perdió un partido antes de jugarlo.

Brasil contaba por aquellos tiempos con 52 millones de habitantes, ahí es nada, toda la nación se sentía representada por una selección triunfante y artística que era objeto de toda clase de elogios. Ese día el país entero estuvo pendiente de aquel partido, un júbilo colorista inundó las calles durante las horas previas, el estadio se llenó hasta decir basta, 173.850 espectadores de pago y 30.000 invitados, cifra jamás igualada en la historia del fútbol, la vida comprimida en Maracaná y la radio hermanando a una nación de idéntica alma preciosista y jugona. Pelé tenía diez años, oyó el partido con su familia.

El partido empezó a las 14.55 h del 16 de junio de 1950, Ademir tocó en corto para Jair. La selección canarinha sólo tardó unos 30 segundos en crear su primera ocasión de gol. Durante la primera parte los locales ahogaron diecisiete gritos con el gol como título frustrado. Fue en el minuto dos de la segunda parte cuando Friaca hizo el 1 a 0, Maracaná reventó. Los brasileños lo tenían todo a favor, eran superiores, el empate les bastaba para ser campeones y ganaban por uno.

Tras el gol, Uruguay no varió su planteamiento defensivo, pero empezó a sacar el balón con más agilidad, la llave maestra del partido la tenía Ghiggia, hábil extremo celeste que llevaba loco a Bigode, lateral izquierdo local. A los veinte minutos de la segunda parte Obdulio abrió para Ghiggia, Bigode vio pasar el balón con la misma impotencia que los espectadores, Ghiggia llegó a la línea de fondo y centró rápidamente hacia atrás, donde Schiaffino de tiro alto y preciso batió a Barbosa. ¡Gol de Uruguay! ¡Empate!

El partido ya no era el mismo, Maracaná quedó petrificado. El miedo cerró 200.000 bocas y la desconfianza del público caló en los jugadores cariocas. Contra todo pronóstico, los charrúas tenían su oportunidad, la defensa se mantenía en orden, el centro del campo era propiedad de Obdulio Varela y Ghiggia seguía abusando de Bigode.

Ocurrió a las 16.38 del 16 de julio de 1950, en el minuto 33 de la segunda parte. Julio Pérez entregó el balón a Ghiggia, el extremo se lo devolvió, Pérez lanzó en profundidad, Ghiggia comenzó a correr. Los supersticiosos dijeron entonces que jamás volvería a crecer la hierba en el camino que recorrió Ghiggia. Bigode perdió esa carrera como había perdido las anteriores, Ghiggia corría hacia la banda. A Barbosa, portero brasileño, lo mató la memoria, pensó que el extremo resolvería como en el primer gol, y por ganar un paso para cortar el presunto centro regaló el primer palo de la portería. Lo que Ghiggia resolvió fue tirar directamente, raso y fuerte. Barbosa regresó tarde, la torcida cerró los ojos, la pelota sacudió la red y Uruguay se puso 2 a 1. Maracaná mudo. Silencio, sólo silencio.

Sólo tres personas callaron el Maracaná con 200.000 espectadores: Frank Sinatra, el papa Juan Pablo II y yo”. Llegó a decir tiempo después Ghiggia.

Al partido sólo le quedaban once minutos, los brasileños intentaron hacer justicia, pero ya saben, hay días que si la pelota dice de no entrar no entra.
Ante la tristeza absoluta que reinaba en el ambiente tras el pitido final el guardameta brasileño comentó: “Fue como si se hubiera preparado una fiesta para coronar a un rey y el rey hubiera muerto antes de la coronación”.

Se había preparado una ceremonia solemne con himnos, discursos y guardia de honor, pero cuando Jules Rimet (presidente de la FIFA) se asomó al túnel con la copa no vio micrófonos, ni banda de música ni guardia de honor. En sus memorias escribió que todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay.

domingo, 11 de abril de 2010

Año mundialista... año reservista

Raúl Masa / Madrid.

El secreto que hoy vengo a descubrir en estas líneas es mínimo, pero no por ello deja de tener gracia que se dé este tipo de sucesos cada cuatro años.

Una vez que ha pasado la decepción blanca en el Bernabéu (otra más), cabe preguntarse dónde estaba uno de los "supuestamente" mejores jugadores de la última década. Sí, la respuesta es que estaba lesionado, pero ampliando la pregunta, ¿dónde ha estado metido Kaka' toda la temporada?

De esta simple pregunta habrá quién haga una sencilla respuesta: que arrastra los problemas físicos derivados de la pubalgia, pero yo, que no me considero nuevo por estas lides, voy a más allá y me planteo la simpeterna duda de creer que los brasileños ven el Mundial como algo más que una competición. Lo ven una forma de expresar su arte, su sentimiento, y evidentemente para ello hay que llegar en las mejores condiciones.

No voy a ser yo quien dude de la profesionalidad de Kaka', pero bien es cierto que los casos de "reservismo" mundialista se han dado con frecuencia. Un ejemplo, y que además fue citado en este Blog, es el de Roberto Carlos. Bien sabido es su rendimiento más bien bajo los años de Mundial.

La diferencia es que Roberto desde el primer día sudo sangre por la camiseta blanca, a Kaka' aún se le espera...

lunes, 18 de enero de 2010

¿Ha vuelto?

Raúl Masa / Madrid.

Una tarde de domingo, un bar, un grupo de gente con el que conversar y de fondo una tele con un partido de fútbol.

Al principio no prestas atención, ves un partido y ya está. En el trancurso del tiempo y cuando la conversación puede empezar a distraer, te fijas en el televisor. Vaya, un Milán-Siena. En un primer momento crees que eso será una victoria fácil para el equipo rosonero, y que no habrá más historia. Pero hay una cosa que falla, algo que es nuevo, aunque no por ello deba sorprender.

En la banda izquierda, un jugador moreno de piel, con la boca muy grande y unos pelos raros no deja de hacer filigranas. Sí, es Ronaldinho y vuelve a estar sonriendo.

El resultado final es lo de menos. Una victoria contundente del Milán, pero lo importante es que uno de los genios del fútbol ha vuelto a recuperar la sonrisa, y eso debe preocupar a Vicente del Bosque. Si la Brasil de Kaka', Luis Fabiano, Elano, Robinho, Baptista... es de por si la selección a batir en el próximo Mundial, más lo es con un Ronaldinho en forma.

Si el carioca vuelve a reir, si vuelve hacer esas diagonales eléctricas, si de nuevo ve puerta... cuidado, porque uno de los genios del fútbol querrá demostrar a los que le habían enterrado que no estaba muerto.

domingo, 4 de octubre de 2009

Roberto te añoramos

Raúl Masa / Madrid.

Quien quiera tildar este artículo de oportunista, que lo haga, está en su derecho y, entre otras cosas, se trata de un artículo que atiende a tales fines pero que intentará ser razonado.


Después de la dolorosa derrota del Real Madrid en el campo del Sevilla por 2-1, queda clara una cosa: desde Roberto Carlos el Madrid no ha sabido buscar un lateral izquierdo en condiciones. Pero no solo el Real Madrid, sino que la selección de Brasil también se enfrenta al mismo problema.

Tras la visita blanca a la capital hispalense ha quedado muy claro que Marcelo NUNCA será una lejana sombra del mejor lateral izquierdo de todos los tiempo, que no es otro de Roberto Carlos.


Puede haber discrepancia y quien piense que el eterno lateral rosonero Paolo Maldini era tan magnánime que su figura es superior, pero que nadie se engañe, la prestancia de Roberto era y ha sido única. En su día, el ex jugador del Real Madrid era acusado de ser más un jugador ofensivo que otra cosa, puede ser, pero si ese jugador demuestra durante toda su carrera una inmejorable labor defensiva, resulta que estamos hablando de un fuera de serie. Roberto era un jugador de equipo y un amante de este deporte, y si a todo ese se añade su burtal palmares, hay muchas dudas que se deben despejar. Y es que el jugador carioca con la selección brasileña ganó el Mundial de Corea-Japón 2002 y la Copa América de (1997 y 1999), a lo que hay que añadir lo que ganó con el Real Madrid: 4 ligas (1997, 2001, 2003, 2007), 3 Champions League (1998, 2000, 2002) y 2 Copas Intercontinentales (1998, 2002).

Además en la retina de los aficionados quedan goles como los de Tenerife o sus siempre efectivas llegadas desde atrás.






Aunque sin duda, Roberto Carlos siempre será recordado por la creación de la "bomba inteligente" que le fabricó a Francia.




Por todo ello, no queda otra que decir: Roberto te añoramos.