skip to main |
skip to sidebar
Raúl Masa / Madrid.
El secreto que hoy vengo a descubrir en estas líneas es mínimo, pero no por ello deja de tener gracia que se dé este tipo de sucesos cada cuatro años.
Una vez que ha pasado la decepción blanca en el Bernabéu (otra más), cabe preguntarse dónde estaba uno de los "supuestamente" mejores jugadores de la última década. Sí, la respuesta es que estaba lesionado, pero ampliando la pregunta, ¿dónde ha estado metido Kaka' toda la temporada?
De esta simple pregunta habrá quién haga una sencilla respuesta: que arrastra los problemas físicos derivados de la pubalgia, pero yo, que no me considero nuevo por estas lides, voy a más allá y me planteo la simpeterna duda de creer que los brasileños ven el Mundial como algo más que una competición. Lo ven una forma de expresar su arte, su sentimiento, y evidentemente para ello hay que llegar en las mejores condiciones.
No voy a ser yo quien dude de la profesionalidad de Kaka', pero bien es cierto que los casos de "reservismo" mundialista se han dado con frecuencia. Un ejemplo, y que además fue citado en este Blog, es el de Roberto Carlos. Bien sabido es su rendimiento más bien bajo los años de Mundial.
La diferencia es que Roberto desde el primer día sudo sangre por la camiseta blanca, a Kaka' aún se le espera...
Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.
Quedan menos de ochenta días para el Mundial de Sudáfrica, los corazones se vuelven cada día más esféricos, llegado el momento, el planeta se postrará a los pies del deporte rey y millones de personas confundirán pasiones y deseos frente a las mismas imágenes de televisión.
La cuenta atrás toca a su fin y SHDC aportará su granito de arena a la vorágine de información relacionada con el evento balompédico con una serie de artículos sobre los mundiales.
El fútbol es importante, es categórico y urgente. Hay niños que sólo se siente uno más del grupo cuando hay un balón de por medio y hay adultos que únicamente se olvidan de todo cuando empieza el partido. El fútbol ha derrotado soledades y a él se aferran muchos de aquellos que no se parecen a la palabra melancolía pero sí a la palabra hipoteca. Por encima de todo, el fútbol es un juego, por tanto se trata de algo serio. El fútbol pone acotaciones en eso que llamamos nuestra vida, se mueve en los márgenes que separan lo necesario de lo superfluo, y es que hemos llegado a un punto en que cuando hablamos de fútbol no sabemos si realmente se trata de una gran mentira tomada por cierta o de una gran verdad falseada y ornamentada en exceso. El caso es que su poder es ineludible, así pues, al César lo que es del César.
Cuando el día 11 de junio comience a rodar el balón todo será distinto. En el universo futbolero, para regocijo de unos y otros, Casillas será blaugrana y los madridistas podrán decir que Iniesta es de su equipo. La Roja unirá a un país erosionado por la crisis económica, pero ávido como siempre de logros deportivos. El 11 de julio la Champions sólo será una fulana, la liga ni eso.
La verdad es única y redonda: se llama fútbol
Héctor Rubio / Madrid.
En el último partido disputado la selección española de fútbol “chorreó” a la francesa en el parisino estadio de Saint Denis ganando de una manera insultantemente fácil por cero goles a dos. Los tantos de Villa y Ramos fueron suficientes para doblegar a los galos en un partido a medio gas de la Roja.
Quién haya visto ganar un Mundial y una Eurocopa a la Francia de Zidane, anhelará su magia, los goles de un Henry joven, la colocación y clase de Youri Djorkaeff, la contundencia de Marcel Desailly, el oportunismo del mejor Trézéguet, la solidez defensiva de Thuram, Lizarazu o Blanc, la jerarquía de Deschamps.
El único superviviente de todo ese equipo que dominó el mundo en el ocaso del último milenio es un Henry que pasea su estilizada figura francesa por el campo como alma en pena. El resto del equipo es un desastre, al díscolo Anelka no le llegan balones y él es un rematador nato, no es de los delanteros que se fabrican la jugada desde tres cuartos de campo. El responsable de asistirle, Yoann Gourcuff parece una mera sombra del futbolista que dirige y lidera brillantemente al líder de la Ligue 1, el Girondins de Burdeos.
El centro del campo del país vecino es un caos. ¿Por qué dos mediocentros defensivos fijos delante de los centrales? ¿Que sentido tiene poner a Lass y Toulalan juntos? Será que los mediocentros creativos franceses son todos Escorpio y no los quiere el bueno de Raymond Domenech. El astrólogo de los campos tuvo que escuchar gritos pidiendo su dimisión casi todo el partido, pero ahí sigue, resistiendo cual numantino.
Dijo el seleccionador más odiado del panorama europeo que se sentía aliviado porque solo se encontraría a España en una hipotética final y que ya pensaría como pararles llegado el momento. Desde aquí le recomendaría que no perdiera el tiempo, Francia no llegará a la final del Mundial y tengo serias dudas de que pasen la fase de grupos porque México y sobre todo Uruguay no van a regalarles nada.
En conclusión, que no se lleven ropa para muchos días a Sudáfrica, que esta selección francesa o cambia mucho o pronto vuelven a casita.
Raúl Masa / Madrid.
Una tarde de domingo, un bar, un grupo de gente con el que conversar y de fondo una tele con un partido de fútbol.
Al principio no prestas atención, ves un partido y ya está. En el trancurso del tiempo y cuando la conversación puede empezar a distraer, te fijas en el televisor. Vaya, un Milán-Siena. En un primer momento crees que eso será una victoria fácil para el equipo rosonero, y que no habrá más historia. Pero hay una cosa que falla, algo que es nuevo, aunque no por ello deba sorprender.
En la banda izquierda, un jugador moreno de piel, con la boca muy grande y unos pelos raros no deja de hacer filigranas. Sí, es Ronaldinho y vuelve a estar sonriendo.
El resultado final es lo de menos. Una victoria contundente del Milán, pero lo importante es que uno de los genios del fútbol ha vuelto a recuperar la sonrisa, y eso debe preocupar a Vicente del Bosque. Si la Brasil de Kaka', Luis Fabiano, Elano, Robinho, Baptista... es de por si la selección a batir en el próximo Mundial, más lo es con un Ronaldinho en forma.
Si el carioca vuelve a reir, si vuelve hacer esas diagonales eléctricas, si de nuevo ve puerta... cuidado, porque uno de los genios del fútbol querrá demostrar a los que le habían enterrado que no estaba muerto.